Una de las más extendidas, por su probada eficacia, han sido los Clubs juveniles, diseñados como lugares de encuentro de jóvenes, entre 10 y 17 años, para completar, con actividades educativas de tipo cultural, deportivo, artístico, etc., la formación que reciben en el hogar y en el colegio.
Desde entonces, los Clubs juveniles han sido puntos de encuentro para muchas jóvenes que han encontrado allí un ambiente cordial y exigente a la vez. Han aprendido a estudiar con más sentido de responsabilidad y a ser buenas compañeras y amigas, serviciales, generosas, trabajadoras, y a divertirse, a practicar un hobby, a hablar otro idioma, a manejar un ordenador o a competir en deporte.

